miércoles, 3 de marzo de 2010

Funciones de la evaluación

Manuel Pérez Rocha (1993), en su artículo “Evaluación: crítica y autocrítica de la Educación Superior”, menciona que las funciones de la evaluación son la esencia de la planeación educativa, y que permite la formulación de políticas de mejoramiento educativo y de financiamiento.
Aunado a esto, la evaluación es una oportunidad que tienen las IES para detectar aquellos aspectos que le permiten mejorar en los distintos aspectos de su vida académica, por ejemplo, la evaluación del aprendizaje de un estudiante, le permite conocer lo que sabe pero también aquello que ignora; es decir, sus avances y sus deficiencias o áreas de oportunidad. Así cuando el estudiante conoce sus áreas de oportunidad, podrá identificar cuáles son las carencias que debe atender. De la misma manera, una Institución de Educación al ser evaluada, podrá identificar las áreas débiles y una vez identificadas, poderlas atacar tal como lo dice Pérez Rocha: La evaluación es un ingrediente básico de la planeación educativa
La sociedad reclama conocer y tener certeza de la calidad con la cual se imparte la educación; por ello, el Estado tiene la responsabilidad de evaluar, acreditar y certificar el conocimiento. Considerando la evaluación, es una función de gran utilidad, no sólo para la Institución, sino también para los empleadores que buscan profesionistas capacitados, competentes y preparados. El proceso de la evaluación permite a la institución conocer de qué adolece el profesionista que está egresando y con ello, tomar medidas correctivas de tal forma que el empleador esté satisfecho con el egresado y con la preparación que le brindó la institución.
El principal reto de la evaluación es desaprender el concepto tradicional que tenemos de la misma, pues al escuchar evaluación, inmediatamente tenemos presente el acreditar o no acreditar; retomamos aquellos exámenes que se han aplicado como mecanismo de “evaluación” y que su resultado se refleja en pasar o no pasar el examen. La evaluación debe ser entendida como la oportunidad que tiene una persona o una institución de conocer la situación que guarda con relación a indicadores establecidos. Es importante destacar que el proceso de evaluación tiene que ser cuantitativo y/o cualitativo de tal forma que el juicio de valor que surja del proceso evaluativo, esté encaminado a emitir una recomendación que lleve a la mejora de la institución evaluada. Sin embargo, nunca debemos de perder de vista que en la evaluación se detectan esas áreas de oportunidad y se pueden recibir recomendaciones para solventarlas. Los CIEES como parte de sus informes de evaluación, además de las recomendaciones, le entregan a la Institución un apartado con sugerencias de operación que orientan las acciones que deberán seguir para solventar las áreas de oportunidad. Sin embargo, es importante mencionar que la Institución es libre de seguir al pie de la letra la sugerencia de operación, o buscar otro camino para lograr el cumplimiento de la recomendación.